Dolor de muelas: qué puedes hacer y cuándo acudir al dentista

19 de marzo de 2026 · 4 min de lectura

Ilustración del artículo: Dolor de muelas: qué puedes hacer y cuándo acudir al dentista

El dolor de muelas puede aparecer de golpe o ir a más durante unos días, y no siempre indica lo mismo. Esto es lo que puedes hacer mientras consigues cita, qué señales no conviene esperar a que pasen solas y qué suele hacer el dentista cuando llegas con dolor.

¿Qué puede estar causando el dolor?

Una muela puede doler por motivos muy distintos: una caries que ha llegado cerca del nervio, una grieta en el diente, una encía inflamada alrededor de la pieza o, simplemente, sensibilidad al frío o al calor. También puede doler por el roce entre dientes si aprietas o rechinas por la noche. Sin una revisión y, casi siempre, una radiografía, no es posible saber con certeza cuál es la causa.

¿Qué puedes hacer mientras consigues cita?

Si sueles tomar algún analgésico que te haya indicado antes un profesional, puedes tomarlo respetando la pauta que te dio en su momento; no es el momento de empezar un medicamento nuevo por tu cuenta ni de tomar un antibiótico que te haya sobrado de otro tratamiento, aunque el dolor se parezca. Mientras tanto, puede ayudar evitar masticar por ese lado, apartar los alimentos y bebidas muy fríos o muy calientes, y mantener una higiene cuidadosa alrededor de la zona, con un cepillado suave.

¿Qué señales indican que no debes esperar?

Hay síntomas que piden acudir a la clínica cuanto antes, sin esperar al siguiente hueco disponible: hinchazón en la cara, la encía o el cuello, fiebre, dolor que va a más en lugar de calmarse, dificultad para abrir bien la boca o para tragar, o mal sabor de boca persistente. Son señales de que puede haber una infección en marcha, y cuanto antes se valore, antes se controla.

¿Por qué duele más por la noche o al tumbarte?

Es un patrón que se repite en las consultas: al estar tumbado, la sangre llega con más presión a la cabeza, y eso puede hacer que un diente inflamado duela más que durante el día. No es un signo distinto de los anteriores, sino la misma causa notada de otra forma; si te ocurre, aplican las mismas señales de alarma y la misma recomendación de acudir a la clínica.

¿Puede el dolor desaparecer solo?

A veces sí, y eso puede llevar a pensar que el problema se ha resuelto. En algunos casos, lo que ocurre es que el nervio del diente ha dejado de responder, no que la causa haya desaparecido; la infección puede seguir avanzando por dentro sin que duela igual. Por eso, aunque el dolor remita, conviene acudir igualmente a que se revise la pieza.

¿Qué hace el dentista cuando llegas con dolor?

Explora la zona, pregunta cómo y cuándo aparece el dolor y, en la mayoría de los casos, pide una radiografía para ver el estado del diente y del hueso alrededor. Con esa información puede saber si la causa es una caries, una grieta, una infección en la raíz o un problema en la encía, y qué tratamiento corresponde a cada caso.

¿Qué tratamientos pueden ser necesarios?

Depende de lo que muestre la revisión. Si la causa es una caries todavía superficial, puede bastar con un empaste; si ha llegado al nervio, suele hacer falta una endodoncia para limpiar el interior del diente y conservarlo; y si el diente está muy dañado o no puede salvarse, la opción es una extracción. La odontóloga te explica qué corresponde a tu caso antes de empezar, no después.

Si quieres saber más sobre cada una de estas opciones, puedes consultar las fichas de endodoncia, caries y extracción de muelas.

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